Solamente “la incuria o la impotencia del gobierno de México podrían explicar la ausencia de una reclamación abierta y formal sobre la posesión de las ocho islas de este archipiélago, ubicadas frente a la costa de Los Ángeles y cuya jurisdicción mexicana esta plenamente respaldada por el derecho internacional”, expresa un dictamen de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística.
El texto apunta que a partir de los Tratados de Guadalupe-Hidalgo en 1848, México y Estados Unidos han suscrito cuatro convenios limítrofes y siete convenciones sobre limites y fronteras, en ninguno de los cuales se especifica que México cedería ninguna isla a Estados Unidos. Desde cualquier ángulo, geográfico, jurídico, que se observe, México tiene la obligación moral de reclamar las islas de San Clemente, San Nicolás, Anacapa, Santa Cruz, San Juan, Santa Bárbara, Santa Rosa y San Miguel, cuya posesión detenta Estados Unidos.
Otros seis estudios jurídicos mas sobre la situación del Archipiélago del Norte, realizados por el Senado mexicano, la UNAM, el Gobierno de México y por instituciones académicas de Estados Unidos por el enviado, coinciden en señalar que los términos originales del Tratado Guadalupe-Hidalgo, que establecen como limite marino “una distancia de una legua marina al Sur del punto más meridional del puerto de San Diego”, no han sido modificados en forma alguna por los tratados posteriores, el ultimo de los cuales se firmo en 1972 por el secretario de Relaciones Exteriores Emilio O. Rabasa, y el secretario de Estado, Henry Kissinger.
Sin embargo, Estados Unidos mantiene la posesión de las islas desde 1852, en que algunas empresas de ese país comenzaron a explorar los recursos pesqueros de las islas. Posteriormente comenzaron a desarrollarse emporios ganaderos y agrícolas en sus fértiles tierras y a partir de la década de los veintes, se establecieron centros turísticos, clubes de pesca, hoteles, casinos y clubes de yates.
Actualmente las inversiones en las islas suman miles de millones de dólares. Pero además tienen importancia estratégica para la armada estadounidense que mantiene aquí varias bases de proyectiles teledirigidos, radar-satélite, muelles y aeropuertos.
Descubrimiento de Petróleo
En 1976 la U.S. Geological Survey localizó ricos yacimientos petroleros y minerales, en las inmediaciones de las islas. Cinco empresas petroleras estadounidenses - Shell Oil, Standar Oil, Oxy Petroleum, American Independent Oil, Hamilton Bros. Oil, y Chanslor-Western Oil- integraron un consorcio que negocio con el Departamento del Interior la concesión para explorar y explotar estos yacimientos.
De acuerdo con los estudios, el gobierno estadounidense concesionó indebidamente esa superficie, que se extiende sobre unos veinte mil kilómetros cuadrados frente a las islas de San Clemente, Santa Catarina y San Nicolás y que teóricamente son mar territorial mexicano.
Hay mas: Shell negocio 50 % de su participación en las concesiones con otras nueve compañías: Husky Oil Delaware, Ogle Development, Termal Power Co. Excel-Mineral, Nepco Exploration, Texas Pacific Oil, Decalta Internacional, Hamilton Bros.,Oxy Petroleum Inc., American Independent Oil y Chanslor-Western Oil, para perforar en terrenos de las propias islas.
En San Clemente, por ejemplo, tiene su residencia veraniega el expresidente Richard Nixon y también entre sus vecinos se cuentan estrellas de Hollywood, banqueros, industriales y políticos estadounidenses.
Descubiertas en 1542
Las ocho islas mas la de Coronado, la única incorporada a territorio mexicano, fueron descubiertas en 1542 por el explorador español Juan Cabrillo, quien las incorporó a territorio de la Nueva España en 1602. Algunas de ellas estaban originalmente pobladas por indios nativos que desaparecieron con el paso del tiempo.
Una de las tesis fundamentales sostenidas para reivindicar los derechos de México es el hecho de que la primera Constitución Mexicana de 1824 – que fue reconocida por Estados Unidos– establecía como territorio nacional “toda la extensión conocida como la Nueva España, incluidas sus islas adyacentes”.
Posteriormente sobrevino la guerra con Estados Unidos que termino con los Tratados de Guadalupe-Hidalgo en 1848 con la cesión de una porción del territorio de la Nueva España en tierra firme, pero de ninguna forma al establecerse los nuevos limites se menciono a las islas del Norte, puntualiza el dictamen de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, firmado por el desaparecido ingeniero Jorge L. Tamayo.
La misma delimitación territorial fue ratificada en el tratado posterior del 31 de mayo de 1854. A partir de entonces se realizaron convenciones entre ambos países sobre cuestiones limítrofes, debidamente ratificadas en 1883, 1886, 1891, 1901, 1907, 1908, 1934, y 1945.
El ultimo tratado, que tampoco alude específicamente a las islas, ni modifica el limite marítimo fue suscrito en 1972.
Este ultimo establece la línea divisoria a 18 millas náuticas –treinta y tres kilómetros– de la costa a una latitud de 32 grados Norte y 117 grados Oeste.